Como Elegir un Vino…

¿Blanco, rosado o tinto? ¿Joven o crianza? ¿Variedad, bodega?…

Es probable que te hayas encontrado en esta situación alguna vez y te haya tocado elegir el vino para alguna de tus reuniones de amigos o también es posible que hayas querido sorprender a tu pareja, a los suegros o a los compañeros de trabajo, comprando una botella o bien eligiéndola en el restaurante…

Puedes tomar estas decisiones en función de muchos aspectos, gustos personales, presupuesto, tipo de evento: celebración especial, cena de amigos o fiesta en la playa,..,tipo de comida: carnes, pescados…etc

Hoy os queremos dar solo unos breves consejos para hacer esta elección en función del maridaje.

El maridaje entre el vino y la comida es el proceso de casar metafóricamente a un alimento con un vino con la intención de realzar el placer de comerlos.

Los vinos suelen ser el complemento perfecto de la comida; y cada plato debe ir acompañado por una clase de vino en particular. En cualquier caso, hay que remarcar que el maridaje, aunque existen ciertas normas que se dan por supuestas, es al fin y al cabo, una cuestión de gustos, pero lo cierto es que sí que hay ciertos consejos que podemos seguir para entender cómo funciona la unión de sabores y aromas entre los diferentes vinos y comidas.

Algunas reglas generales de combinación son las siguientes:

• Los vinos “generosos” acompañan bien un aperitivo.

(Generoso:es aquel vino que, en su proceso de elaboración, incorpora procesos especiales para aumentar su estabilidad y aumentar su graduación alcohólica, sin perder por ello su condición de derivado 100% de la uva.)

• Los vinos tintos ligeros (jóvenes) acompañan muy bien al cordero asado, a la carne de ternera, a la de ave, las pastas, las verduras, la paella, los embutidos, los huevos fritos, el jamón y las sopas con base de carne.

• Los vinos tintos de cuerpo (crianza, reserva, gran reserva) van muy bien con los guisos y los estofados, el buey, los platos a base de caza, las legumbres, y los quesos fuertes y fermentados.

• Los vinos blancos secos ligeros son complemento perfecto de las ostras, la langosta a la plancha, los langostinos, las gambas, los cangrejos de río y los mariscos en general.

• Los vinos blancos secos son los acompañantes ideales de los calamares, los pescados cocidos en general, los fritos o asados, el centollo, la langosta cocida con mayonesa, el jamón, las chuletas de cordero, los caracoles, las sopas con base de pescado y los huevos.

• Los vinos dulces son excelentes para acompañar los postres con chocolate, los hojaldres y los bizcochos (el foie-gras puede acompañarse por un vino blanco dulce tipo «sauternes»).

• Los cavas pueden utilizarse a lo largo de toda la comida con independencia del plato, debiendo ser preferentemente muy seco (tipo «brut»).

Pero recordar!, el maridaje de vinos es, principalmente, una cuestión de gustos. Al final, todo va a depender de nuestra propia experiencia y experimentación combinando sabores, colores, texturas y aromas.

Una regla de oro: elige un vino que te guste beber solo. Si el vino tiene la suficiente personalidad para proporcionarte placer por sí mismo, entonces solo te queda descubrir cómo puede combinar con tus platos favoritos.

¿Te Atreves a Probar?